Novela realista

Un día casi perfecto

Un día casi perfecto es uno de esos libros que te enamoran con título y portada. ¿Qué puede tener de perfecto escapar por la ventana? 

Ediciones B tuvo la generosidad de enviarme un ejemplar para que pudiese disfrutar de esta historia. 

un día casi perfecto

Kat es madre de dos hijos: Alex, que cada vez parece necesitarla menos, y Helli, una niña imprevisible que siempre la requiere en el momento menos oportuno. Su marido, Costas, hace meses que trabaja en Berlín y solo vuelve a casa los fines de semana, aunque precisamente este viernes debe asistir a una fiesta que celebra su empresa y no volverá.

Kat elabora listas y listas de todas las cosas que tiene que hacer y así, además, se recuerda a sí misma que no es solo la chófer de sus hijos y la gestora de las crisis familiares. Pero hace dos semanas se detectó un bultito en el pecho y de pronto, no deja de preguntarse cuál será su legado si finalmente éste resulta ser fatal.

En medio del caos absoluto de un día casi normal, casi perfecto, reiremos y lloraremos de la mano de esta mujer que se pregunta en qué momento de su vida dejó de mirarse, de ser vista y se volvió invisible.

 

Mis impresiones de Un día casi perfecto

Tal y como adelanta la sinopsis, conoceremos a una madre desbordada que vive haciendo listas. Cuenta con un marido ausente, que a la vez ejerce de padre ausente para sus hijos; por lo que toda la responsabilidad del día a día recae sobre ella. La relación con su marido se basa en discutir y disculparse, ¿estará tocando fondo? 

Helli, la hija de Kat, está diagnosticada de TDAH -trastorno de déficit de atención por hiperactividad-. Es la más protegida por la madre y tiene un comportamiento peculiar. Según avanza la lectura, me da la impresión de que el diagnóstico de Helli es erróneo. Esto me hace recordar un post de Pilar N. Colorado, pero ¿es TDAH o no? Kat tiene, además, un vecino que apuesta por terapias alternativas y le anima a buscar otras teorías al comportamiento de su hija. 

Mientras Kat se preocupa por llegar a tiempo a todas las obligaciones diarias, atender a su hija y no descuidar a su hijo, que aunque la necesita menos, también es su hijo, se olvida de sí misma. Hace tiempo que se ha encontrado un “Algo” en un pecho. Supone que será cáncer, e incluso tiene antecedentes familiares de muertes por cáncer, pero lo va dejando pasar. Da prioridades a su familia sin prestar atención a que ella también necesita atenciones. 

Me quedo con dos citas: 

¿Qué hay que hacer cuando una tiene un Algo en el pecho y una hija TDAH que tal vez haya de abandonar el instituto si su conducta no cambia? Porque una no puede morirse sin más, mientras las cosas todavía están confusas. 

 

Hay un instante antes de dormirse en el que uno aún nota que ha llegado el momento y que se desliza hasta el otro estado… 

Si morir realmente se asemeja a quedarse dormido, entonces no hay motivo para tener miedo. 

Tal y como suponía, esta lectura me ha gustado mucho.

Sin embargo, podría haber abandonado Un día casi perfecto. Trata situaciones con las que una madre podría identificarse. Este libro no sirve para leerlo en cualquier momento, se necesita estar emocionalmente bien. Además, no tiene capítulos, otro de mis motivos para abandonar un libro. Si bien es cierto que tiene escenas delimitadas que sirven de pausa, me cansa un poco leer sin pasar de capítulo.

lecturas de verano

Con Un día casi perfecto he tenido la sensación de que todo lo que leo está conectado.   

Kat es profesora de música y acompaña sus viajes en coche con canciones, algo que también ocurría en Mar de invierno en Cadaqués o en Volver, dos de mis lecturas anteriores. El tema de los hijos adolescentes era fundamental en mi siguiente lectura, Todo el bien y todo el mal. El TDAH es algo que me ha interesado desde que comenzase mi formación como educadora infantil, antes de tener hijos. Por último, encontrar la pérdida de un bebé en los recuerdos de Kate, es otra cuestión que me interesa, pues debe de ser muy duro, y es algo que trata mi próxima lectura, Conexiones de amor

La vida de madre es imperfecta, por eso todos nuestros días se quedan en casi perfectos. Como madres, tenemos que atender a nuestros hijos, cuidarlos y protegerlos. Pero, como personas que somos, no podemos olvidar que tenemos que cuidarnos a nosotras mismas. 

Una novela realista con preocupaciones actuales. 

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