relato costumbrista
Novela realista

Refranes realistas: relato costumbrista

Más de una vez he contado que me encantan los refranes realistas. Por lo general, estas frases suelen tener razón. Además, para mí es parte de la sabiduría popular de la gente mayor y los pueblos. Por mucho que evolucione la tecnología, los refranes siguen siendo una realidad.

Hace tiempo que quería escribir una entrada sobre refranes, pero no me quedaba muy claro cómo hacerlo. Sin embargo, me he dado cuenta de que conozco tantos refranes que podría tener una conversación usando solo estas frases.

La novela costumbrista no es tan aburrida como crees. Muestra la vida de pueblo, con aire localista y profundizando en las costumbres. 

Esto podría ser un relato costumbrista. 

Cualquier señor o señora de pueblo lo entenderá. Verás que los refranes realistas pueden ser divertidos además de sinceros.

A la cama no te irás sin saber una cosa más. Cien refranes, cien verdades. Más enseña la necesidad, que diez años de universidad. Lo que en los libros no está, la vida te enseñará. Eso sí, tanto sabes, tanto vales. Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.

 

A buen entendedor, pocas palabras bastan. Cuando de vista te pierdo, si te vi ya no me acuerdo. Porque a ayer, lo conocí; pero a mañana nunca lo vi. 

 

El amor entra con cantos y sale con llantos. Por eso, a amante que no es osado, dale de lado. Que a la chita callando, hay quien se va aprovechando. 
Más vale gordo que de risa, que flaco que de lastima. A la buena casada, sólo su marido le agrada. Pero a la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca. Y luego el muerto al hoyo y el vivo al bollo. Siempre hay un roto para un descosido. Porque un garbanzo no hace puchero, pero ayuda a su compañero
La casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta. Porque tiempo dormido, tiempo perdido. El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.

Que el casado casa quiere. Y en casa de herrero cuchillo de palo.

Aunque la ropa sucia se lava en casa, a la lengua y a la serpiente hay que temerles. Pues calles y callejas tienen orejas. Y entonces, a lo hecho, pecho; que bien sabe el asno en qué casa rebuzna. Mas cien gallinas en un corral, cada una dice un cantar. Hablar sin pensar es tirar sin apuntar, pero hay quien donde pone el ojo, pone la bala.

A falta de olla, pan y cebolla, y a falta de pan, buenas son tortas. Sin embargo, a nadie le amarga un dulce. Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza. Y con tripas vacías, no hay alegrías. De donde no hay pan hasta los perros se van. Y barriga caliente, cabeza durmiente. Pero cada día gallina, amarga la cocina. 

Hablar por los codos, aburrir a todos.  Cuando no seas preguntado, estate callado. Que buen porte y buenos modales, abren puertas principales. Pero no seas el maestro Quiñones, que no sabe para él y quiere dar lecciones. Y a quien mucho miente, le huye la gente. Mejor oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla. Que por la boca muere el pez.
Cada uno se apaña según tiene maña. 
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico. Mas árbol que crece torcido jamás su tronco endereza. Y las costumbres de mal maestro, sacan hijo siniestro. Porque de tal palo, tal astilla.

No le pidas peras al olmo. No quieras correr cuando apenas aprendes a caminar. Que luego el mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota. Y el que no tiene cabeza, tiene que tener pies.

Nunca llueve a gusto de todos. A la que fue flor, algo le queda de olor. Pero aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Que las mujeres más hermosas, no siempre huelen a rosas. Hay quien tiene la cara bonita y la intención maldita.
Mañanita de niebla, tarde de paseo. Pero a las diez, en la cama estés; mejor antes que después. Y cada mochuelo a su olivo. Que cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
Coser y cantar, todo es empezar.
Pero acertar una y errar diez, mal acierto es. Cebo haya en el palomar que las palomas no faltarán.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente. Pues como crecieron los favores, crecieron los dolores . Que quien bien te quiere, te hará llorar. Malo es errar, pero peor es perseverar.
Abogado, juez y doctor, cuanto más lejos mejor. A quien mucho tememos, muerto le queremos.

A quien espera, su bien le llega. Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar. 

Cuando llueve y hace sol, coge caracol. 

Pero para coger peces, hay que mojarse el culo. Que gato con guantes no caza ratones. Y el dinero que volando vino, se va por igual camino.

 

Ahorra, ahorrador, que ya vendrá el derrochador. Ahorrar no es sólo guardar sino saber gastar.

Cuando el dinero habla, todos callan. Dime cuanto tienes y te diré cuanto vales. De fuera vendrá quien de casa te echará.

 

Ruin amigo no vale un higo. El ladrón cree que todos son de su condición. Es mejor poner tierra de por medio. Que el que siembra vientos cosecha tempestades. Así que el cuchillo que no corta, si se pierde poco importa. Pues ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.

Cuando el río no hace ruido, o no lleva agua o va muy crecido. Pero cuando el río suena, agua lleva. Y gota a gota, la mar se agota.

 

Nadie da duros a cuatro pesetas. Pero más vale maña que fuerza, y más se consigue lamiendo que mordiendo.

 

No se puede estar al plato y a las tajadas. Allá donde fueres, haz lo que vieres. Que quien tiene vergüenza, ni come, ni almuerza. Pero lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.

 

Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. Pues sabe más el diablo por viejo que por diablo.

Y ahora: A quien le pique, que se rasque.

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