Novela realista

Por qué la literatura juvenil es necesaria para los adultos

Hace poco, en una conferencia para jóvenes, el ponente lanzó una pregunta que desató carcajadas: ¿Hasta qué edad se considera uno/a joven? Y, si lo trasladamos a la literatura, ¿hay una edad límite para leer literatura juvenil? 

La juventud radica en el espíritu. Dependiendo de tu juventud interior, tendrás más o menos vitalidad para seguir explorando, conociendo, descubriendo, disfrutando… Hay jóvenes de 30 menos joviales que otras personas con 50 años.

Dice Ana González Duque, escritora de fantasía juvenil -entre otras muchas cosas-, que la novela juvenil se diferencia de la adulta en tres cosas: tiene un lenguaje más sencillo, contiene menos escenas violentas y muestra menos contenido sexual. 

Y yo, que paso de los 30 pero no me considero vieja, no me había parado a pensar en la literatura juvenil o para adultos hasta hace unos meses. Simplemente, leo lo que me apetece. 

 

No es lo mismo leer con 20 años, que con 30

Puede parecer una diferencia de edad mínima, pero al leer un mismo libro en una etapa u otra de nuestra vida lo interiorizamos de manera diferente. 

Hace unos diez años leí ¿Por qué todos me miran la cabeza?, de Randa Abdel Fattah, y luego Diez cosas que odio de mí, de la misma autora. 

leer psicología

Con veinte años, más o menos, supongo que todavía encajaba la literatura juvenil con mi edad. Me divertí mucho con aquellas lecturas que trataban varios problemas a los que yo también me enfrentaba o por los que había pasado: ese chico que te gusta y no te hace caso, o ese para el que pareces invisible y de repente se interesa por ti, amores adolescentes, diferencias con los padres, ese anhelo de libertad…

diez cosas que odio de mí
Contraportada

 

 

diez cosas que odio Randa Abdel Fattah
Portada

Pero, además, con las protagonistas de estos dos libros había un problema común que me afectaba en cierto modo. En ambas novelas la protagonista es una chica de origen árabe que quiere sentirse integrada en la sociedad pero sin renunciar a sus valores culturales y religiosos. Y ese conflicto, en aquel momento, yo también lo tenía: aunque soy española y no tengo ninguna relación con el mundo árabe, ya era musulmana y temía el rechazo y el bullying en mi sociedad. 

 

 

 

Cerca de los 30 me apeteció volver a leer estos libros porque guardaba muy buen recuerdo. Y, claro, la visión ya no era la misma. Reviví mi adolescencia y los problemas que afectan a esa edad, pero ya había encontrado valor para enfrentarme al mundo siendo yo misma y defendiendo mis ideas, incluso estaba a punto de publicar Un velo de libertad, sintiéndome más empoderada que nunca. 

 

¿Por qué leer literatura juvenil?

Nunca es tarde, si la dicha es buena. Lo dice el refrán y no puede ser más cierto. Porque leer literatura juvenil tiene numerosas ventajas sin importar la edad que tengas. 

No lo pensé cuando hice relectura de aquellos libros. Sin embargo, en 2019 quise probar el formato audiolibro y, buscando en eBiblio, encontré El diario amarillo de Carlota, de Gemma Lienas. Me animé a escucharlo porque su sinopsis hablaba de un problema social: las drogas. Y no solo disfruté mucho de la experiencia de ese audiolibro en concreto, sino que me dí cuenta de que necesitaba leer más libros de este tipo por diferentes razones. 

  • A veces, los adultos olvidamos que un día fuimos adolescentes y teníamos otra forma de ver la vida. Por eso necesitamos leer literatura juvenil, para revivir momentos y pensamientos. Rememorar el pasado nos sacará más de una sonrisa. 
  • La novela realista es, en ocasiones, demasiado dura. En cambio, si está enfocada a público juvenil, suele mostrar los problemas sociales con mayor suavidad.
  • Necesitamos leer novela juvenil para empatizar con los jóvenes que nos rodean: nuestros hijos, sobrinos, hermanos pequeños, etc. Los problemas de hoy no son los mismos de hace veinte años. 
  • Si tenemos hijos, la lectura es una forma estupenda de acercarnos a ellos: compartir impresiones sobre un mismo libro, descubrir sus intereses y preocupaciones, acompañarles en ese proceso de crecimiento, recomendar y dejar que nos recomienden. Y por ese motivo deberían leer literatura juvenil todos los profesionales que trabajan con este colectivo. 
  • También, para los que somos padres y madres, es fundamental estar actualizado y saber qué contenido está de moda para ver lo que tienen nuestros hijos e hijas a su alcance

Literatura juvenil que tenemos que leer los adultos

En El diario amarillo de Carlota, de Gemma Lienas, la protagonista se encuentra con un dilema muy común: la han invitado a una fiesta en la que sus amigos beberán y fumarán porros, pero ella tiene miedo de ciertas cosas y decide informarse de todos los riesgos que conllevan. Esa actitud responsable de Carlota la llevará a escribir un diario, de color amarillo, de ahí el título. Con este diario, no solo aprende Carlota, sino que cualquier adulto debería leerlo para saber a qué se enfrenta cualquier consumidor. 

Ver “El diario amarillo de Carlota”

Me gustó tanto El diario amarillo de Carlota que busqué otros libros similares y, para mi sorpresa, todo empieza con Así es la vida, Carlota, donde la protagonista muestra problemas como el amor adolescente o los cambios que sufre el cuerpo en esta etapa. Además del amarillo, Carlota escribe diferentes diarios tocando temáticas diferentes: El diario azul, sobre la violencia; El diario rojo, sobre sexualidad; El diario naranja, sobre inmigración y multiculturalidad; o El diario violeta de Carlota, sobre la situación de la mujer en la actualidad. 

Ver “El diario violeta de Carlota”

La anorexia y la bulimia son dos grandes problemas sociales a los que se enfrentan, sobre todo, chicas jóvenes por esa presión social de tener un cuerpo idealizado. Gemma Lienas lo refleja muy bien en Billete de ida y vuelta

Ver “Billete de ida y vuelta”

La psicóloga Beatriz Estéban también trata los problemas de salud mental en sus novelas. Anorexia es el tema principal de Seré frágil, novela finalista del X Premio Jordi Serra i Fabra. 

Ver “Seré frágil”
Otros problemas

Otra de mis últimas lecturas, también enfocada a público juvenil, ha sido Invisible, de Eloy Moreno. Un libro que trata el tema del bullying y de cómo una persona puede sentirse invisible al verse ignorado, y de qué forma llegamos a asumir como normales circunstancias que no lo son. 

Ver “Invisible”

En Su chico de alquiler, Mayte Esteban nos muestra la presión social que existe sobre el hecho de tener pareja, hasta el punto de querer buscar un novio de alquiler para tapar un evento. 

Ver “Su chico de alquiler”

Proyecto Bruno, de Ana González Duque, es una novela sobre la búsqueda de la identidad y el valor que necesitan los jóvenes, especialmente del colectivo lgtb, para mostrarse a la sociedad tal y como son. 

Ver “Proyecto Bruno”

Antes de que todo se rompiera, de Ruth Ibáñez, es una novela sobre cómo un fin de semana descontrolado puede cambiar la vida de un grupo de jóvenes para siempre. 

Ver “Antes de que todo se rompiera”

Hoy, todavía no, pero es muy probable que en un Madrid futurista como el que plantea Cristina Prieto aparezcan plataformas para aprender a querernos y cuidarnos interiormente. Y aunque todavía no es real, de eso trata Quererte.net

Un tema que hay que tratar muy bien en la época en que vivimos es el de los malos tratos: del hombre hacia la mujer, de algunas mujeres hacia los hombres, de los padres y madres hacia los hijos, e incluso entre los propios adolescentes. Desde la experiencia de la autora como Trabajadora Social y con el fin de concienciar, Perdida en la estación, de Laura Ruiz Urbán, es otra de esas lecturas imprescindibles tanto para jóvenes como para adultos. 

Ver “Perdida en la estación”

Y, por qué no, cualquiera de mis novelas también es también una crítica social: ante la búsqueda de identidad y el derecho de ser una misma, en Un velo de libertad, y sobre el peligro de las drogas en el entorno familiar, con Ayúdame a salir.

Ver “Un velo de libertad”
Ver “Ayúdame a salir”
¿Lees literatura juvenil en tu vida adulta? 

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