Consejos low cost para lectores sin tiempo

Leer para meditar: lectura consciente para reflexionar

Me encantan los consejos para leer mejor: aprovechar tiempo, ventajas económicas, compartir lectura y sensaciones… Por eso, en esta ocasión, he dedicado este espacio a leer para meditar. 

No he hecho nunca yoga ni meditación. Pero últimamente me he parado a pensar mucho en el Mindfulness, el ser consciente. Y me planteo cómo reflexionar sobre lo que leemos puede ayudarnos. 

Hace tiempo te contaba lo importante que es para mí leer psicología. También hice una reflexión personal sobre la lectura como método de relajación, para evadirse. 

Hoy será Pilar Navarro Colorado, escritora y experta en Mindfulness, quien nos muestre lo que la lectura aporta a nuestras vidas. 

 

Leer para meditar o meditar para leer

Cuando era más joven me llamaba mucho la atención la rapidez con la que leía la novia de mi hermano. O se metía mucho en la historia de la novela o la pasaba por encima —lo que se llama «leer en diagonal»— sin interiorizar lo leído para acabar y pasar a otra. Como si necesitara ganar un inexistente concurso de «a ver quién lee más libros en un año». Nunca se lo pregunté. Lo que sí que tengo claro ahora, tras años de estudiar sobre mindfulness y mente, es que hay muchas formas de leer. Y de practicar mindfulness. Y de meditar.

leer para meditar

¿Qué tiene que ver la lectura con el mindfulness?

Los seguidores de mi blog, www.pilarncolorado.com, ya saben, porque lo repito hasta la saciedad, que mindfulness es una forma de estar en la vida. No es un método ni una técnica como tal.

En palabras de Jon Kabat-Zinn, uno de sus precursores en occidente, es la capacidad que tiene una persona de conectar el cuerpo con la mente de manera consciente en un momento y espacio determinado. 

Mindfulness no tiene una traducción exacta en castellano y por ello se utilizan términos como atención plena o consciente, entendiendo atención como la capacidad o habilidad de orientar y enfocar la mente en algo determinado (objeto, experiencia, actividad…) de forma sostenida. Todo ello lo explico de manera ampliada en el libro «Entrena tu atención para lograr tus metas».

Para llegar a esa conexión hay que practicar el estado de presencia y entrenar nuestra mente para que siempre seamos nosotros mismos los que dirijamos la atención. Es lo contrario a ir por la vida en «piloto automático» haciendo las cosas sin ser conscientes de ello. La práctica fundamental es la meditación formal: sí, lo que estás pensando, sentarte o tumbarte y, con los ojos cerrados o semiabiertos, practicar el silencio. No se trata de poner la mente en blanco sino de dirigir la atención hacia un único foco y mantenerla ahí. Empezamos siempre a practicar llevando la atención al ciclo respiratorio. La respiración es la principal herramienta, que todos llevamos con nosotros, para calmar y serenar la mente.

leer para meditar

La meditación formal busca la autorregulación de la atención en el presente y su orientación hacia la experiencia con curiosidad, apertura y aceptación.

De esta manera logramos una conciencia plena de nuestra existencia mediante la práctica de la apertura mental hacia uno mismo y hacia los demás ubicando cuerpo y mente en el presente, reduciendo las distracciones externas e internas.

“La única realidad real es el presente, ese momento pleno, simplemente real, en el que mente, cuerpo y espíritu están sincronizados, es el momento perfecto simplemente porque es lo que es. El regresar una y otra vez, de manera amable y consciente, a ese espacio de apertura e intimidad con nuestro momento presente, es la invitación que nos hace la práctica de mindfulness”. Jon Kabat-Zinn

Pero de nada sirve la meditación si no se aplica en los acontecimientos de la vida diaria. Es lo que llamamos práctica informal. Y aquí es donde mindfulness se encuentra con la lectura, desde dos puntos de vista: como objetivo —leer más conscientemente— y como práctica —aplicar la consciencia al acto de leer—. Empezamos por la segunda.

 

La lectura como práctica

La capacidad de leer es algo que distingue a los humanos del resto de los seres vivos, pero no me voy a referir al hecho de ser capaces de descifrar el lenguaje escrito, sino al acto de leer libros.

La lectura es una de las prácticas más básicas e importantes desde que nació la escritura. Los lectores hacen uso de la concentración, la reflexión y el desarrollo de habilidades motoras, mentales y emocionales para que lo que ven sus ojos se descifre en su cerebro. Si lo que lees se queda en la mirada, es decir, no conecta con tu mente porque mientras lees estás pensando en otra cosa, la lectura se queda en nada: no leías con consciencia.

Por tanto, la acción de leer nos exige algo más que abrir el libro y pasar la vista por las letras; para comprender lo que nos dice el texto, la lectura exige poner en marcha las habilidades mencionadas —sin ser conscientes de ello— que coinciden con las que utilizamos en la práctica del mindfulness. Si las hacemos conscientes, el acto de la lectura puede ser una práctica mindfulness en sí misma.

Curiosamente, los beneficios que nos aporta la lectura coinciden con los del mindfulness: reduce el estrés, desarrolla la inteligencia emocional, fomenta la empatía, fortalece la atención, serena la mente (depende del texto) y mejora la memoria, entre muchos otros. Sin olvidar el principal beneficio de ambas: nos ayuda a crecer como personas.

Para que la lectura sea una práctica mindfulness debemos realizarla como cualquier otro ejercicio meditativo:

  • Busca un lugar en el que no vaya a haber distracciones durante la lectura y en el que estés cómoda.
  • Realiza varias respiraciones conscientes con los ojos cerrados.
  • Al abrirlos, observa el libro y abre por la página que vas a leer.
  • Lee con normalidad. Si observas que te distraes, vuelve al párrafo. Si la distracción tira mucho de ti, vuelve a poner la atención en la respiración.
  • Al finalizar, observa el efecto de la lectura: ¿has disfrutado del momento? Reflexiona sobre las emociones que te ha provocado, la reacción del cuerpo, la concentración en la respiración y la observación consciente del objeto de lectura (textura de la hoja, olor, tamaño, etc.).
  • Puedes practicar la re-lectura consciente de algún pasaje que  te haya gustado en particular.

Haz el ejercicio a tu manera. El único requisito es estar consciente de que estás leyendo con todos tus sentidos puestos en el acto de leer y el objeto de lectura.

 

La lectura consciente como objetivo

Volvemos a la idea inicial de que mindfulness es vivir el momento con plena consciencia, es decir, dirigir la atención plenamente a la experiencia y de manera sostenida. Vemos como la lectura es una de las actividades que pueden ser una práctica de mindfulness informal en sí misma.

¿Has vivido ese momento en el que el libro te engulle y no hay nada más en ese instante que lo que lees? Cuando vivimos esa experiencia estamos aplicando algunos de los principios del mindfulness: nos olvidamos por un momento de acciones del pasado y de preocupaciones o tareas futuras, nos concentramos en el presente a través de la acción de leer, nos encontramos viviendo mentalmente la experiencia de lo que le está pasando a los personajes y reducimos toda distracción interna y externa para concentrarnos solamente en lo que está sucediendo en nuestra mente e imaginación. Por si fuera poco, también practicamos la curiosidad hacia el texto, la apertura hacia lo que sucederá y hacia otras experiencias lectoras, y la aceptación de lo que sucede, aunque el final que el autor escribió o su forma de pensar no sea de nuestro agrado.

O puede ocurrir todo lo contrario: que hayamos leído varias páginas de un libro y darnos cuenta de que no recordamos nada por estar pensando en otra cosa. Es la prueba en negativo de que la lectura es una forma de práctica consciente.

En mi opinión, tanto la lectura como la escritura requieren de atención plena —prueba a escribir pensando en otra cosa diferente y verás como es imposible—.

Por ello, son dos actividades que recomiendo para empezar a entrenar la atención, especialmente a aquellas personas a las que la meditación formal les cuesta mucho o no se sienten capaces de practicarla. Si tu interés es vivir una vida más consciente y plena, tanto escribir como leer son dos buenas maneras de empezar a trabajar la atención pues ambas te ayudan a desconectar del parloteo mental y a concentrarte en una única actividad.

NOTA: la meditación y el mindfulness es mucho más que el entrenamiento de la atención. Es necesaria la reflexión sobre nuestros valores y la aplicación de las cualidades mindfulness en la vida diaria (una base ética no religiosa), tomando acciones comprometidas en relación a lo que es importante para cada uno, para que podamos hablar de mindfulness. El entrenamiento de la atención es el primer paso.

Mi agradecimiento a Pilar Navarro por estos consejos sobre lectura consciente

Pilar Navarro es la administradora del blog www.pilarncolorado.com. Escribe artículos sobre vida consciente, atención plena, educación y desarrollo personal y profesional (productividad y marca personal) desde el punto de vista del mindfulness. En su blog ofrece cursos como el Taller de escritura emocional y gestiona el Club de Lectura Viviendo Mindful en Facebook. Es autora del libro «Entrena tu atención para lograr tus metas» de venta en Amazon.

¿Reflexionas sobre lo que lees? ¿Meditas? ¿Lees de manera consciente?

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