Literatura realista

La cruda realidad. Reseña: “Las que aguardan”.

La cruda realidad

La cruda realidad pasa ante nuestros ojos sin que seamos capaces de verla. A veces es ese pensamiento de “no será para tanto” el que nos impide ver con claridad. Otras, son los prejuicios los que empañan esa visión.

La inmigración es una realidad que tenemos presente a diario, y también la emigración, seamos francos. Muchos extranjeros vienen a buscar el pan a nuestro país, mientras que muchos de aquí lo hacen en otros lugares. Pero no nos damos cuenta de que ese fenómeno, la inmigración, tiene una cruda realidad en el fondo que no vemos.

 

Las que aguardan podría ser uno de esos libros que no hubiera leído, pues llegó a mis manos gracias al club de lectura. Reconozco que su portada me pareció atractiva. Y una vez que leí su sinopsis y la biografía de la autora, supe que sería una historia de las que consiguen cautivarme. No me equivoque.

 

La autora

 

Para empezar, me sacó una sonrisa leer que la senegalesa Fatou Diome vive en Estrasburgo (Francia). Yo también viví dos años en esa preciosa ciudad y guardo muy buenos recuerdos.

Fatou Diome nació en Senegal. Llagó a Francia en 1994 y, desde entonces, vive en Estrasburgo. Es autora de un libro de cuentos y varias novelas. 

La periodista Aurora Moreno habla de Fatou Diome y su libro Las que aguardan en este vídeo

 

 

Sinopsis

Arame y Bougna, madres de Lamine e Issa, clandestinos que han partido hacia Europa, no cuentan ya sus primaveras; cada una de ellas era la centinela devota y consagrada a la salvaguarda de los suyos, el pilar que sustentaba la morada sobre las galerías excavadas por la ausencia.

Coumba y Daba, jóvenes esposas de ambos emigrantes, olisqueaban sus primeras rosas: sedientas de amor, de porvenir y de modernidad, se habían lanzado, sin reservas, por una pista de felicidad que se convertía, poco a poco, en su vía crucis.

La vida no aguarda a los ausentes: los amores varían, afloran los secretos de familia, las pequeñas y grandes traiciones alimentan la crónica social y determinan la naturaleza de los reencuentros. El rostro que ha regresado no es forzosamente el que se aguardaba…

 

Mi opinion

Desde el principio de la historia, las mujeres, protagonistas de la misma, nos muestran la cruda realidad en la que viven.

Debe ser muy triste dar a una persona por muerta porque pasa el tiempo y no tienes noticias suyas. Esa persona que emigró al primer mundo en busca de una vida mejor y de la que ya no has vuelto a saber nada. ¿Llegó o se quedó por el camino? Una duda que tampoco te permite darlo por muerto, puesto que siempre quedará esa esperanza de recibir sus noticias.

Como madre, no puedo imaginar lo duro que debe ser perder a un hijo. Pero cuando encima ese hijo te deja varios nietos a los que mantener, la situación se vuelve más complicada. Si la situación familiar no alcanza para alimentar a dos, cómo debe organizarse una mujer para mantener a una gran prole. Se puede, claro que sí. Cuando el hambre aprieta, se saca el pan como y de donde sea. Y ver a los niños felices es alimento suficiente para una mujer, capaz de quedarse sin nada para dárselo a ellos.

Pero esta novela muestra mucho más.

Todavía en pleno siglo XXI hay mujeres que se casan con hombres mucho mayores que ellas por pura necesidad. Mujeres, adolescentes incluso, a las que se les promete una vida de lujos que nunca llega. Y que se ven inmersas en la atención y el cuidado de una persona a la que detestan.

 

Desde luego, Las que aguardan es una crítica social en toda regla. A la forma de vida de ciertos grupos sociales, a la necesidad que hay en muchas partes del mundo, pero también a lo que hay detrás de las personas y sus circunstancias.

Es fácil juzgar a alguien que trata de buscarse la vida. Pero ¿cómo ha debido ser si situación para arriesgar tanto?

Cuando alguien decide emigrar, le espera un futuro incierto que podrá ser bueno, o verse incluso peor de lo que estaba. Y se nos pasa por alto que detrás de esa persona hay otras. ¿Qué siente esa madre ante la ausencia de un hijo del que no tiene noticias? ¿Qué hay de esa mujer que pasa los días buscando algo para alimentar a los niños? ¿Y cómo viven esos niños que crecen sin padres?

Una historia cargada de sentimientos y de realidades. Una novela muy recomendable. La manera perfecta de mostrar lo que no queremos ver.

 

¿Conoces a Fatou Diome? ¿Has leído esta novela?

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