Novela realista

Entrevista a Susana López #UnAñoDeAutoras

En las últimas semanas me han acompañado Khalil y El silencio más noble. En esta entrevista a Susana López descubriremos hasta qué punto son realistas sus dos novelas. 

Que alguien confíe en ti y en tu criterio para hablar de sus historias es algo muy emotivo. Por eso, estoy muy agradecida con la autora por invitarme a leer Khalil.

Click Ediciones me hizo llegar esta novela en un momento complicado para mí, pues me esperaban meses de sequía lectora y tuvo que quedarse en un segundo plano, pero sin olvidarme de su trama tan atractiva.

De nuevo, la autora me propuso leer su último lanzamiento, El silencio más noble. Me pareció una novela histórica, pero pensé que era una buena ocasión para conocer mejor a la autora, tanto a través de sus novelas como  mediante esta entrevista.

 

Entrevista a Susana López

1. ¿Quién es Susana López?

Soy una mujer de 56 años, Doctora en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco.

Mi carrera profesional, sin embargo, no ha estado vinculada al Periodismo sino a la docencia universitaria. Desde hace años trabajo como profesora en la Escuela Universitaria de la Cámara de Comercio de Bilbao pero he dado clases de Comunicación en Navarra, Segovia y la UPV-EHU. Estoy casada y tengo dos hijos estupendos.

Escribo desde que era una niña, al principio casi a escondidas, por vergüenza. De hecho, me sigue dando apuro editar un libro, es como desnudarme y ponerme a merced de la opinión de los demás.

Me gusta leer, ver buen cine, cocinar y sobre todo compartir buenos momentos con mis amigos y mi extensa familia.

2. Khalil cuenta con unos personajes de lo más variados, tal y como podemos encontrar en nuestro día a día. ¿Qué pretende transmitir esta historia?

Khalil pretende mostrar la complejidad de los seres humanos. Creo que incluso las mejores  personas esconden debilidades, prejuicios y defectos. Y esa imperfección es la que quería mostrar.

Además me gusta explorar las reacciones de las personas ante momentos críticos de su vida, me pregunto “¿qué haría yo si me pasara esto o aquello?” Y a veces de ahí surge una historia, como la de Khalil y la de Sebastián. No quiero decir que yo hubiera reaccionado igual que ellos, nunca se sabe cómo responderemos a las tragedias de la vida, pero empaticé con sus respuestas y al hacerlo surgió la historia.

3. El silencio más noble, ¿es una crítica social al momento en que se desarrolla la historia?

El silencio más noble es, sobre todo, una deuda pendiente, la que contraje con mi abuela.

Cuando era una adolescente ella me insistía para que algún día escribiese su historia. La verdad es que al final no he contado su vida, ni nada que se le parezca, salvo tal vez el carácter de Lucía que tiene mucho de ella.

No obstante, con mis personajes de ficción (Elvira, Lucía y Renata) he querido narrar la dificíl existencia de las mujeres que, como mis abuelas, vieron que su vida daba un giro de 180 grados a causa de la Guerra Civil. Que lucharon desde la miseria, desde las cuatro paredes de sus cocinas, tragándose la rabia, sumidas en el silencio pero tirando del carro. La Guerra Civil y la posguerra es una época en la historia de mi país que me fascina, sobre todo por lo que supuso para la gente sencilla y muy especialmente para las mujeres.

Me gustan, por supuesto, las historias de mujeres que estuvieron comprometidas con la política, que lucharon en el frente, en la resistencia, etc. Como “Las trece rosas” y “La voz dormida” o la serie de Almudena Grandes, pero me atrae sobre todo lo que Unamuno llamaba la intrahistoria y que yo entiendo como la que conforman quienes no pasarán a los libros de historia aunque sean artífices de la misma.

Y respondiendo a tu pregunta, escrita desde el lado de los perdedores y siendo mujer, obviamente, hay una crítica clara a uno de los periodos más oscuros de la historia contemporánea de España.

4. Tu primera novela, Vías muertas, tiene tintes policíacos. ¿Hay algún género literario en el que te sientas más cómoda?

Esta pregunta ya me la han hecho más veces. Y siempre digo lo mismo. Yo no puedo encasillarme en un género, ni quiero. Yo soy contadora de historias de personajes, son los personajes y sus vicisitudes los que me interesan. Para que vivan necesitan que les ocurra algo, que se enfrenten a algún problema, al menos a algún cambio. Y eso puede ocurrir a causa de una guerra o por una investigación policial.

En el primer caso clasifican a «El silencio más noble» dentro del género histórico y en el segundo a «Vías muertas» dentro de la novela policíaca, puesto que su protagonista es un subinspector de la Policía Nacional que se enfrente a un caso complejo: el asesinato de dos mujeres en un pueblo de Segovia.

Creo que quien lee mis novelas se da cuenta de que lo que más me interesa es la vida de mis protagonistas, sus dudas, sus miserias, sus culpas, sus retos, debilidades y también su fuerza. De ahí que en «Vías muertas» haya tantas digresiones que nos llevan al pasado del inspector y al de las dos víctimas.

5. ¿En qué te inspiras para escribir tus novelas?

Soy curiosa por naturaleza, una ávida observadora de lo que me rodea. Y me gusta imaginarme la vida de las personas que se me cruzan. La realidad es mi fuente principal.

En ocasiones, una noticia dispara algo dentro de mí, otras veces escucho fragmentos de una conversación en el metro que me llaman la atención, también observo y medito sobre el comportamiento de gente cercana…y de mí misma.

6. ¿Estás trabajando en algún proyecto nuevo?

Sí, sigo trabajando. A petición de algunos lectores retomo a mi subinspector Argimiro Pérez y lo voy a enviar a resolver un caso a Bilbao.

Una vez más insisto, necesito una trama que ya está más o menos diseñada, pero lo que de verdad me interesa es ver en qué ha cambiado el policía en todo este tiempo, y sobre todo, me interesa la vida de las víctimas y de quién las mata.

7. Tienes relatos que han sido galardonados. ¿Están publicados en alguna antología o cualquier otro formato?

Los premios literarios son para el escritor no consagrado un chute de motivación. Creo que la mayoría de artistas, escritores, actores, directores de cine o teatro con existosas carreras a sus espaldas siguen recibiendo con emoción cualquier galardón. Con mucha más razón los que empezamos. Si a alguien, por ser un best seller, le deja de emocionar este tipo de reconocimientos (desde el premio más modesto hasta el Cervantes) es que o bien ha perdido la inocencia o bien se ha convertido en un engreído que olvidó sus orígenes.

Para mí, obtener los premios por «Ausencia de madre» (premio Iparraguirre de relatos) y por «La infancia usurpada» (Premio del Foro de la memoria de Córdoba) fue un acicate de incalculable valor en momentos de duda sobre mis posibilidades como escritora. Hubo un miembro del jurado del premio Iparraguirre que se acercó a felicitarme y me dijo “Por favor, sigue escribiendo” y yo me sentí feliz. Y cuando supe que entre los miembros del jurado del Foro por la Memoria estaba Almudena Grandes fue casi como obtener un Nobel.

Los dos relatos se publicaron, junto con otros relatos del certamen, y los publicaron las mismas organizaciones convocantes: Ayuntamiento de Zumárraga y Foro de la Memoria de Córdoba, pero desconozco cómo se distribuyeron. Yo desde luego guardo unos ejemplares como oro en paño.

8. Recomiéndanos a un autor/a:

Qué pregunta tan difícil. ¡Hay tantos! Pero en fin, diría Miguel Delibes, Almudena Grandes, Carmen Laforet, Paul Auster, Vargas Llosa, el Cela de la posguerra…aunque quizás el libro que más me ha impactado es «Tiempo de silencio» de Luis Martín Santos.

9. Un consejo para los autores noveles:

Y quién soy para dar consejos. Yo misma sigo siendo una escritora novel.

Me puedo atrever a decir algo a los jóvenes con inquietudes literarias. Lo primero, que no desafallezcan en el empeño, lo segundo, que sus experiencias de vida van a enriquecer su literatura. Lo tercero, que escriban, que escriban mucho y que nunca se conformen con una primera o segunda versión. Hay que pulir el texto, dejarlo enfriar y retomarlo para mejorar el estilo. Y por último, que no escriban pensando en tener éxito, hay que escribir sólo si amas la historia, y olvidarse de las modas.

10. Algo que quieras decir a nuestros lectores:

Me gustaría decir a los lectores que hay muchos escritores desconocidos (la mayoría de los cuales publican solo en formato digital porque las editoriales tradicionales no apuestan por nombres nuevos) que merecen la pena. Que combinen a los autores consagrados con los menos conocidos y que cuando la obra de un autor novel les guste, hablen de ella y la valoren en las redes.

Ellos y su experiencia lectora son nuestra mejor forma de darnos a conocer. Y por supuesto darles las gracias por seguir leyendo y comprando libros.

 

Libros de Susana López

Después de esta entrevista a Susana López, aquí tienes las sinopsis de sus libros. En la próxima entrada te hablaré de ellos en profundidad. 

 

Khalil 

La muerte de su hijo Ángel en un atentado terrorista de la yihad ha sumido a Sebas en una depresión que dura ya un año. Su reciente jubilación empeora la situación, demasiadas horas para pensar. Su mujer Marian, que sigue ejerciendo de profesora, está muy preocupada y no sabe cómo ayudarle. Se casaron en segundas nupcias, él viudo con un hijo y ella, madre soltera de una niña. Paula y Ángel fueron el centro de sus vidas, les dieron muchas alegrías y les colmaron de orgullo cuando ambos se licenciaron en medicina. Pero desde la muerte de Ángel la tristeza lo empaña todo.

Un día Sebas decide arreglar el jardín. Paula y Marian tienen la esperanza de que esta inesperada iniciativa sea el comienzo de su recuperación. Sin embargo, nuevas tensiones pondrán a prueba a la familia.

Marian no ve con buenos ojos que su marido contrate para la obra del jardín a Khalil, un joven inmigrante marroquí que llegó a España de forma ilegal,  dejando atrás un oscuro episodio que no ha confesado a nadie. Es un muchacho trabajador que enseguida congenia con Sebas y que, curiosamente, le hace salir poco a poco de su mutismo.

Además una inesperada carta abre heridas del pasado. En ella se convoca a Paula a la lectura del testamento de su padre biológico, un músico venezolano a quién nunca llegó a conocer. En el despacho del notario la muchacha conoce a Jairo, su hermano venezolano, un joven desagradable, convencido del chavismo, que no acepta repartir la herencia con una hermana cuya existencia desconocía.

La tristeza, la culpa, los secretos del pasado, el rencor, pero también la esperanza y la complicidad se reúnen en esta historia sencilla, donde los personajes se cruzan desvelando sus miedos, sus inquietudes y sus sombras.

 

El silencio más noble 

«El silencio más noble» nos cuenta la historia de tres mujeres nacidas a principios del siglo XX: Lucía, una joven vasca de origen humilde; Elvira, una inmigrante burgalesa que se traslada a Bilbao para trabajar; y Renata, una bella italiana de padre gallego. Son mujeres normales, amas de casa, sencillas madres de familia que tienen en común el coraje para hacer frente a las adversidades. Sus destinos se cruzan a partir de un suceso violento ocurrido en 1937, en plena guerra civil. Desde entonces, y a su pesar, sus destinos se unen irremediablemente. 

Esta novela es el retrato de una época difícil, marcada por la guerra civil y sus consecuencias. Los bombardeos, el miedo, el envío de los niños al extranjero, la represión, las amistades rotas por las ideologías, la tuberculosis, el poder de los curas, la propaganda, el racionamiento, el estraperlo, el hambre, la solidaridad o los burdeles, son algunos de los temas que aparecen a lo largo de sus páginas. Con esta apasionante historia la autora ha querido rendir un homenaje a todas esas mujeres que durante aquellos años difíciles y desde la trinchera de sus propios hogares resultaron ser un motor clave de una sociedad arruinada. Sus nombres y sus biografías nunca aparecerán ni en los libros de historia ni en las enciclopedias. 

A veces, un secreto une más que la amistad.
La conmovedora historia de tres mujeres que quedarán unidas para siempre por el silencio.

Vías muertas

Tras sufrir un intento de atentado terrorista en Bilbao, el inspector Pérez Jiménez, hijo de un dirigente local de la izquierda leonesa en la época de la dictadura, pide el traslado a una ciudad más tranquila: Segovia. Con la esperanza de poder iniciar una nueva vida, llega sólo a su nuevo destino, después de que su mujer le haya abandonado por un agente de seguros. Nada más instalarse en la ciudad castellana, el policía, que se siente abatido por su soledad, deberá resolver un caso de doble asesinato: el de dos mujeres que son tiroteadas al bajar del tren en la estación de un pueblo llamado Ribajo. Acompañado de los agentes García y Fuentes y de una sobrina del comisario Gámez, a quien el inspector no soporta, Argimiro Pérez Jiménez deberá realizar la investigación en un ambiente caciquil y paternalista que no le gusta y buscar los puntos de conexión entre dos víctimas que ni siquiera se conocen. Unos jóvenes de la ultraderecha, el párroco del pueblo y una monja se convierten en sospechosos.

 

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