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Mi año lector: mis lecturas de 2019

El año pasado escribí varios Diarios de lectura. Este 2019 he querido aunar mis lecturas en este diario: «Mi año lector». 

Primer trimestre de mi año lector

No empecé el año lector con demasiada fuerza. Enero llegó con ciertos vaivenes emocionales de esos que te dejan k.o. Sumado a la vuelta a la rutina, virus varios que vinieron a visitarnos en casa, etc. todo se ve resentido.

La mujer del pelo rojo

literatura turca Orhan Pamuk
Ver «La mujer del pelo rojo»

Empecé el año lector leyendo al Premio Nobel de Literatura Orhan Pamuk. La mujer del pelo rojo fue el título elegido por el Club de Lectura de la Biblioteca de la UCLM en Albacete, donde pasé una tarde de lo más agradable. Un libro que despierta sensaciones contradictorias, pero muy bueno para adentrarse en la literatura turca

 

Feliz final

año lector
Ver «Feliz final»

Feliz final, de Isaac Rosa era uno de esos libros que tenía pendientes de leer desde 2018, así que hice un sprint literario y me sumergí en esa historia durante dos días. Es una novela que te atrapa desde el primer momento, donde los protagonistas nos desgranan su reciente separación en busca del momento en que algo empezara a cojear. ¿No lo podían haber buscado antes de separarse? Quizás, ese sea el toque especial de esta novela, que empieza por el final. 

 

Diario de mami

Ver «Diario de mami»

Mientras tanto, y puesto que ya me he reconciliado con el formato digital, pude leer también Diario de Mami, de Blue February. Un libro de experiencias cotidianas de una madre con niños pequeños, contada con mucho cariño. 

 

Siguiendo con mi propuesta de lecturas para este año, en febrero me esperaban tres libros que tenía en la lista de pendientes también desde 2018.

 

Un día casi perfecto

año lector
Ver «Un día casi perfecto»

Me apetecía tanto leer Un día casi perfecto, de Mareike Krügel, que la empecé en enero. A la par llegó de improviso La mujer tras el velo, de Álvaro Navas. De este último no he hablado en el blog por motivos personales. 

Un día casi perfecto resultó ser uno de esos libros con motivos para abandonarlo, pero no lo hice porque la trama merecía la pena. Como conté en esta reseña, me gustó mucho y, a pesar de la parte estética y práctica, es una lectura muy recomendable.

 

Todo el bien y todo el mal

Care Santos fue mi autora de febrero, por lo que le dediqué los primeros días de este mes a Todo el bien y todo el mal

Ver «Todo el bien y todo el mal»

Al ver que tenía cien capítulos temí que no me diera tiempo a terminarlo antes del día previsto para la reseña. Sin embargo, la lectura de este libro es tan ágil y amena y los capítulos tan cortitos que es una delicia. La historia, ni qué decir tiene, muy recomendable sin ninguna duda.

 

Conexiones de amor

Enseguida comencé con un libro de no ficción que me llegó muy dentro desde que leí la sinopsis: Conexiones de amor, de Mónica Rebollo. Ya sabes que la maternidad y mi amor por los niños es mi punto fuerte, así que este libro llegó para ponerse a la cabeza de mi lista de pendientes. 

 

Ver «Conexiones de amor»

 

Un cuatro de febrero

Además, he ido adquiriendo una rutina: compaginar la lectura en papel y en digital. Sin avisar, llegó Un 4 de febrero para colocarse en los primeros puestos. Este libro en beneficio de niños con cáncer no solo me apetecía por el gesto solidario, sino también porque algunos de los autores lo estaban promocionando y sabía que no me iba a decepcionar.

Ver «Un cuatro de febrero»

El único nexo que tienen estos relatos es la fecha: cuatro de febrero. A priori puede parecer que en todas las historias se menciona el cáncer, pero el libro va mucho más allá. Encontraremos metaliteratura, amor, altruísmo e incluso alcoholismo. Relatos ideales para momentos cortos de lectura capaces de transmitir mucho en tan solo unas cuantas páginas. 

 

Olvídate de mí

Inma Bretones me dio la oportunidad de descubrir su novela unos días antes de publicarla. Por eso, a finales de febrero, leía Olvídate de mí. Isabel es una de esas protagonistas fuertes, como nos adelantaba Inma en este post. No es una protagonista que se haga querer, pero poco a poco vamos descubriendo por qué tiene ese carácter. Una historia muy sorprendente y adictiva que te impide dejar de leer para saber cómo terminará todo. 

Ver «Olvídate de mí»

 

Ser feliz era esto

Sin embargo, no podía terminar el mes sin leer Ser feliz era esto, de Eduardo Sacheri. Este libro estaba en mi Kindle hacía tiempo y había previsto leerlo en febrero. Era una de mis propuestas para el Club de Literatura Realista Al Ándalus y, aunque un poco tarde, me animé a comenzarlo el mismo día 28. Lo mejor de esta historia es que te saca una sonrisa en las primeras páginas y se mantiene hasta el final. Sofía llama al timbre de un desconocido para decirle que es su padre, pero enseguida se creará un vínculo entre ellos que les ayudará a sortear todas las pruebas que van apareciendo. 

Ver «Ser feliz era esto»

Marzo, mi mes de sequía lectora: 

Promesas de arena

Mi autora de marzo era Laura Garzón. Promesas de arena era otra de esas lecturas que me apetecía mucho descubrir, ideal para el primer domingo de mes. En pleno conflicto de Gaza, los cooperantes de las ONG tienen que enfrentarse a la dura situación o abandonar. Encontramos en Lucía, la protagonista de esta historia, a una mujer altruísta, segura de sí misma, fuerte para superar los obstáculos y aferrarse a las necesidades del pueblo palestino. Ese viaje cambiará su vida, aportándole cosas buenas y malas que no podrá olvidar fácilmente. 

Ver «Promesas de arena»

 

Y las montañas hablaron

Siguiendo con las lecturas de marzo del Club de Literatura Realista, llegó el turno de Khaled Hosseini. A pesar de que es uno de mis autores favoritos, no había leído todavía Y las montañas hablaron

Ver «Y las montañas hablaron»

La parte mala es que, en este punto me estanqué.

Quizá tuviera algo que ver la llegada de la primavera, que la sangre altera, o fuera cosa de las hormonas. Bien pensado, también podría culpar a todos los frentes abiertos como escritora y como madre. 

Para cerrar el mes tuve la suerte de que Pilar G. Cortés me dejase conocer a Valentina unos días antes de su publicación. Esta historia chick lit tan amena, Valentina: o cómo ser feliz sin magdalenas ya está en preventa, y podrás leerla el próximo 4 de abril. ¿No te parece una portada deliciosa e ideal para esta época? 

Ver «Valentina»

 

Segundo trimestre

Tal y como había previsto, actualizo esta entrada para dar por terminado el segundo trimestre del año. Sin embargo, aunque este diario sea «Mi año lector», este trimestre ha sido más bien de no lectura. ¿Te lo puedes creer? 
Mi ritmo de lectura suele ser de un libro, de unas 200 páginas, a la semana. A veces más, a veces menos. Pero desde marzo creo que no he leído ni diez páginas a la semana. 
En mayo publiqué mi libro Lo que aprendí de ser mamá. Puede que eso haya influido en mi tiempo para leer, pues corregir, revisar, maquetar y publicar un libro requiere de tiempo y mucho esfuerzo. 
Ver «Lo que aprendí de ser mamá»
Por otro lado, si has leído mi nuevo libro (y si no puedes empezar con la muestra gratuita de Amazon) sabrás que me esperaban grandes cambios. Como ves, no es fácil ser escritora, madre, emprendedora y, también, lectora. 
Mayo coincidió con el mes de Ramadán. Quería haber terminado, al menos, mis dos lecturas habituales de este mes. Pero este año tampoco he podido conseguirlo. 
Como ves, mi lista de lecturas pendientes sigue estancada, creciendo cada vez más. Llevo un retraso considerable en mi propuesta de lecturas para este 2019
Ahora bien, estoy convencida de que, en cuanto retome, lo haré despegando con fuerza y recuperando todo lo que no he leído. 
Mi objetivo para el próximo trimestre, aprovechando el verano, es superar el bloqueo lector. 
El bloqueo lector existe: tiene unos síntomas y hay forma de superarlo. Creo que estoy siguiendo el tratamiento más adecuado: me he tomado unos meses de desconexión de la lectura, estoy disfrutando de otros momentos con mis hijos y mi familia, y voy tomando notas y planificando para sacar mis proyectos adelante. No es tiempo perdido, es parar para coger energía y retomar con fuerza. 
¿Pensabas que he olvidado leer?
Que no tenga una lista de libros en este trimestre no quiere decir que haya olvidado leer. 
Mi amiga Izaskun Albéniz está publicando una serie de relatos, Pentagrama Criminal. Yo soy una de las privilegiadas que leo esas historias antes de que se publiquen, para darle mi opinión a Izaskun si hay algo que no encaja o puede mejorar. Así que, comencé el año leyendo DO, el primer relato, y en este segundo trimestre disfruté mucho con la historia de RE. Ahora estoy deseando descubrir qué melodía se esconde tras MI. 

Entrena tu atención para lograr tus metas

También pude leer un proyecto que tiene entre manos Pilar Navarro Colorado. Y, aprovechando que el mes de mayo me lo quería tomar con calma, me sumí en una segunda lectura de su libro Entrena tu atención para lograr tus metas
Ver «Entrena tu atención»
Como mamá, cada semana pasan al menos dos cuentos infantiles por casa, además del libro de lectura que llevan los niños al colegio. Eso supone que tenga que descubrir historias cada fin de semana. Para seguir fomentando la lectura en casa, les compré dos libros de Gloria Fuertes que estamos disfrutando mucho. Y, como regalo de fin de Ramadán, nos hicimos con la historia de Leila, un cuento infantil muy bonito escrito por Míriam Hatibi e ilustrado por Màriam Ben-Arab.
Escribir requiere también de documentación. Por eso, he leído algún que otro libro de no ficción que me ayudará en mi próximo proyecto de ficción. 

Madre de leche y miel

Para terminar el segundo trimestre he querido retomar la lectura, y lo he hecho con una historia de esas desgarradoras que a mí me gustan. Mi lectura actual es Madre de leche y miel, de Najat El Hachmi. La estamos comentando en mi Club de lectura, en Facebook. ¿Te unes a nosotros? 
Najat El Hachmi
Ver «Madre de leche y miel»

Tercer trimestre

Por suerte, en verano retomé el ritmo de lectura y me dio para 7 novelas, 9 relatos y algo más

Valentina o cómo ser feliz sin magdalenas

La hija extranjera

Nuestra casa en el árbol

Relatos para el calor de una noche

Curso de escritura para mujeres muy ocupadas

Cumbres borrascosas

Cómo sobrevivir a la escritura

Dieta y cáncer

Con tantas lecturas y para no extenderme demasiado en este diario, le dediqué una entrada especial a mis lecturas de verano, donde puedes ver todas mis impresiones. 

 

Último cua-trimestre

La mejor madre del mundo

Ver «La mejor madre del mundo»
Recibí septiembre con La mejor madre del mundo para describir el mundo de las clínicas de fertilidad, el anhelo por ser madre, y cómo este hecho nos cambia la vida hasta replantearnos si tener más hijos o no. 
Disfruté tanto con esta lectura que busqué otros títulos de la autora para poder hablar de ellos en esta entrada

Aprender a hablar con las plantas

Ver «Aprender a hablar con las plantas»
Aprender a hablar con las plantas me acompañó a la par por comodidad del formato digital. Me sorprendió encontrarme con la planta de neonatología de un hospital cuando yo me encontraba en mis últimas semanas de embarazo. 
Es una novela que invita a hacerse preguntas.¿Por qué le damos tantas vueltas a lo que pudo haber sido y no fue? ¿Por qué torturarnos con que aquellos dos minutos y siete segundos podrían haber hecho diferente el final?
¿Merece la pena el amor por despecho? ¿Disfrutamos de verdad con un capricho para el cuerpo cuando no hay sentimientos?
La vida de nuestra protagonista cambia en un segundo como podría pasarnos a cualquiera. Quizás, por eso, es tan fácil empatizar con esta historia. 
A modo de moraleja, todo lo que intentamos por tapar, termina por salir de la peor forma. Tratamos de seguir como si no pasara nada, y luego nos traiciona lo que no soltamos en su momento.
Ser escritora conlleva un trabajo de lectura con ojo crítico y de lectura para seguir aprendiendo y mejorar. Por eso dediqué también tiempo a los libros de Isaac Belmar:

Escribir bien y Escribir mejor

Educar sin perder los nervios y Guía para madres y padres imperfectos que entienden que sus hijos también lo son

Los libros de no ficción merecen una doble lectura para sacarle todo su jugo y aprender más. Antes de ponerme a leer Educar sin perder los nervios, fue crucial tomar algunas notas de Guía para madres y padres imperfectos que entienden que sus hijos también lo son
Porque ser madre, y además de tantos niños como es mi caso, requiere de una gran paciencia. Y cuanto más aprendamos, mejor. 

Khalil

Ver «Khalil»
Me había comprometido a leer Khalil, una novela de Susana López. Al meterme en esta historia me atrapó de tal forma que la terminé enseguida. Es una historia muy actual que toca temas espinosos y que anima a seguir adelante aunque la muerte se lleve a alguien demasiado cercano. 

Todas las horas mueren

miriam beizana vigo
Ver «Todas las horas mueren»
Mi última lectura de este mes fue Todas las horas mueren, de Miriam Beizana. La historia de Olivia, intercambiando presente y pasado en todo momento, es cautivadora. Te lo cuento en profundidad junto a esta entrevista a la autora. 

Cosas que brillan cuando están rotas

Ver «Cosas que brillan cuando están rotas»

Octubre comenzó con dos nuevas lecturas.

El silencio más noble

Cosas que brillan cuando están rotas, de Nuria Labari, y El silencio más noble, una novela histórica de Susana López. Ya te he hablado de las dos y ambas son recomendables. 

Los borrachos de mi vida

Los borrachos de mi vida fue el último libro que leí antes de entrar en sequía lectora. Los relatos de Nuria Labari son tan realistas que muestran ejemplos de la vida, como ya te conté. 

Volver a empezar

 

Ver «Volver a empezar»
Lo que aprendí de ser mamá es que cuando tienes un recién nacido te enamora más que cualquier otra cosa. Y pasarán días en los que se te olvide la lectura. Me puse con Volver a empezar, para cambiar de temática, pero no conseguí avanzar demasiado. 

Tu cocaína y la mía

tienes que leer
Ver «Tu cocaína y la mía»

El diario amarillo de Carlota: audiolibro

Ver «El diario amarillo de Carlota»
Cambié de estrategia y me subí en relecturas: Sobrevivir a una madre narcisista y Tu cocaína y la mía. Entonces encontré el audiolibro de El diario amarillo de Carlota, y quise probar este formato desconocido para mí. 
Me gustó mucho porque es una novela juvenil y está muy bien narrado. Quise repetir la experiencia con Como la piel del caimán, aunque sigo prefiriendo la lectura. 

Noviembre también fue un mes de sequía lectora.

Estaba tan metida en mi propia historia que cada vez que encontraba un momento me ponía a escribir mi novela, olvidando que existían otras ya escritas. 
Aún así, me dio tiempo a leer La señora de las especias y  empezar Cara de pan

La señora de las especias

Ver «La señora de las especias»
La señora de las especias estaba en mi lista de pendientes desde que supe que era la base de una película que me gusta mucho. Me planteé si es mejor libro o adaptación, y no había mejor forma de descubrirlo que leer el libro. Además, así cumplía con la propuesta del Club de literatura realista

Cara de pan

Ver «Cara de pan»
Cara de pan no estaba entre mis propuestas, pero al sugerirlo Inma Bretones en su club de lectura y ver que se trataba de una novela corta, me animé a descubrirla. 
Mi plan para diciembre era terminar algunas lecturas que había comenzado. Por el momento, sigo en seguía lectora, pero me encantaría contarte pronto que he terminado, al menos:

Después de todo, 2019 no ha sido un mal año lector. 

¿Qué has leído tú? ¿Hemos coincidido en alguna lectura?

 

 

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