el amor por los libros
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El amor por los libros se aprende ¿en casa?

Amor por los libros

Seguro que has oído más de una vez que el amor por los libros se aprende en casa, al igual que el hábito de leer. Puede que, incluso, seas de los que lo piensa.

Yo no estoy de acuerdo. Sí, me gusta destacar, no puedo evitarlo. Pero es que si ese amor por los libros viniese de casa, yo no hubiese tocado ni un manual de instrucciones.

En mi casa no se leía, nada, nunca. Mis padres no son ese tipo de personas que tienen un libro en la mesita. Tampoco leían el periódico ni las revistas del corazón. A decir verdad, en mi casa a penas había libros. Recuerdo que había unas cuantas novelas en el mueble del salón, pero eran un adorno más, porque yo nunca vi que los leyeran.

Por suerte para mí, una vez que aprendí a leer tuve buenos maestros que me acompañaron en ese largo camino de la lectura. Me gustaba mucho comprarme los libros que nos pedían para leer en el colegio, y que aún a día de hoy guardo con cariño.

La biblioteca siempre fue mi gran amiga. Me gustaba ver libros, llevarlos a casa, y poder disfrutar de la lectura sin tener que comprarme todos esos libros. Pero a veces abandonaba porque no tenía compañeros de batallas y me aburría sola. Quizás no fuese aburrimiento, sino también acoso por parte de los malvados niños que se ríen de ti porque te gusta leer.

Así que no, en mi caso, el amor por los libros no se aprende en casa. O lo traía de fábrica, quizás por algún gen de mi abuelo que lee muchas novelas del oeste, incluso ahora con más de 80 años; o lo aprendí en el colegio y la biblioteca.

mi amor por los libros Laila R. Monge
Mis primeras lecturas, desde 2º de primaria.

Enseñar el amor por los libros

Ahora soy adulta y madre. Y por suerte a mis hijos les gustan los cuentos, las historias, y los libros.

Ya se han acostumbrado a verme leer, y a que tenga libros por ahí encima. Saben que no se tocan, porque no se pueden romper. Pero cuando son ellos los que se sientan con sus libros a contar historias, incluso sin saber leer, siento admiración y espero que amen los libros tanto como yo, siempre.

Los libros son la mejor fuente de sabiduría y conocimiento. Siempre muestran ejemplos que nos pueden llevar a la reflexión. La más sencilla historia para niños está cargada de valores. Y es por eso por lo que quiero que a mis hijos les gusten los libros. Quiero que los disfruten, y que no se sientan raros al hacerlo.

 

Leer antes de dormir

No recuerdo en mi infancia que nadie me leyese un cuento antes de dormir, pero sí tengo una imagen de mi abuela contando alguna historia.

Desde que aprendí a leer, me gustaba tener siempre algún libro a la hora de acostarme para perderme entre sus páginas y embarcarme en alguna aventura.

En el blog de Mavi Pastor, Son personitas, nos cuenta 8 razones para leer a nuestros hijos antes de dormir. Y yo no puedo estar más de acuerdo. Porque el vínculo que se crea compartiendo ese momento es de gran importancia para ellos. Pero es que, además, nuestras reacciones durante la lectura, y las suyas mientras escuchan, son vitales para conocernos, para trabajar las emociones y las sensaciones.

Cuando leí este artículo de Mayte Esteban, donde comentaba que había leído con su hijo los libros que le mandan en clase, supe que el vínculo entre madre e hijos debe ser muy bueno cuando se comparten las lecturas y se pueden comentar desde diferentes perspectivas.

No es tan importante dónde y cómo se aprenda el amor por los libros, lo que cuenta es que ese amor llegue y se disfrute.

Si se aprende en casa, estupendo. Si no, se puede aprender en el colegio o la biblioteca. Incluso, por qué no, puede que ese sentimiento hacia las palabras sea innato, nos venga de dentro.

Y aquí tengo que darle la razón a Ruth Ibáñez, que contaba en su blog que está a favor de las lecturas obligatorias. Yo también lo estoy, porque gracias a eso me compré muchos libros que no hubiese podido conseguir de otra manera, y porque descubrí grandes historias. En mi caso, las lecturas obligatorias comenzaron en los primeros cursos. Y guardo con mucho cariño esos libros que leíamos en clase, a una o dos páginas por día. Es importante fomentar la lectura. Es vital que la tecnología no quite lugar a los libros. 

 

Y tú, ¿dónde te enamoraste de los libros?

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11 thoughts on “El amor por los libros se aprende ¿en casa?”

  1. Aunque parezca mentira, estoy en apre de acuerdo contigo, Laila. Yo de pequeña tampoco tuve acceso a muchos libros y nunva me contaron cuentos antes de irme a dormir. Sin embargo, soy una ávida lectora. Por tanto, creo que puede haber lectores a quienes no se les haya inculcado el amor por la lectura en casa, pero de lo que estoy convencida es de que si te enseñan el amor por la lectura desde pequeño, no dejarás de amar la lectura. Gracias por citarme.

  2. Hola, Laila:
    En mi casa tampoco leía nadie, y los pocos libros que había estaban rotos. Eso sí, mi abuela también contaba historias. La mayoría de recuerdos de mi infancia son en su regazo, escuchando cómo daba suspense a las anécdotas de su juventud o me metía el miedo en el cuerpo con leyendas sobre ánimas en pena. Creo que ella fue la gran culpable de que sienta fascinación por las historias bien contadas. :)

    1. Es bonito tener ese tipo de recuerdos de las abuelas contando historias.
      Por suerte, aunque no vengamos de familias lectoras, hemos sabido apreciar los libros.
      Un abrazo.

  3. Yo con mis hijos leo, siempre estoy comprándoles libros y nunca digo que no. Bueno, una vez en la Feria de Madrid mi mayor me pidió un libro de poesía del un rapero y me parecía tan raro que tuvo que ser Víctor del Árbol quien me dijera que no fuera prejuiciosa. Resultó que ese libro lo leyó hasta la saciedad y a través de él, haciendo una doble pirueta con salto mortal llegó a Quevedo, que ahora le encanta. Sin embargo, yo no adquirí el hábito de la lectura en casa por ver a mis padres, sino que ha sido al contrario: yo contagié a mi madre que ahora lee más que yo. Mi lugar fue la biblioteca y creo que es un sitio que debemos mostrar a los niños, pero las que están vivas. Esas en el que el silencio recuerda a un cementerio no sirven de nada.

    Muy buena reflexión.

    Besos

    1. Gracias por el comentario, Mayte. Incluso a mi bebé de meses lo llevo a la biblioteca, y hasta al club de lectura conmigo.
      A mis hijos les encanta porque hay tantos libros que no saben ni cuál coger primero.
      Un saludo.

  4. ¡Comparto plenamente! En casa tampoco se leia pero mi madre me compraba libros, mis tias me regalaban libros y tuve maesteas y profes que despertaron el placer de la lectura en mi. Yo les kei y contaba historias a mis hijas y hoy ya grandes las tres leen. Yo espero ansiosa el momento de comenzar a leerle a mi nieto.

    1. Comienza ya con el nieto, que hasta de bebes es bueno.
      A mi bebé le gusta pasar las páginas y mirar los libros de cartón, que no se rompen fácil.
      Un saludo.

  5. Yo reconozco que soy adicta a la lectura y que no puedo pasar por delante de una librería sin entrar gracias a mi madre, que fue una lectora voraz y nos incoculó, a todos los hermanos, el amor por los libros y por la lectura. Así que en mi caso, sí, todo viene de casa. Admiro a quienes lo habéis desarrollado por vuestros propios méritos.

  6. También pienso que el amor por los libros es algo muy particular de cada individuo, como el amor por la musica, o el amor al arte. En mi casa tampoco eran lectores sin embargo yo no puedo vivir sin leer.Siempre estoy con varios libros, una novela, un ensayo, filosofía,o cualquier tema que llame mi atención. Ahora que soy casada poseo una hermosa biblioteca que creciendo uno a uno pero mis hijos no se interesan por la lectura a pesar de que siempre me vieron leer. No me siento mal por eso, pues ellos tienen otros intereses tan valiosos como la lectura y respeto su espacio. Cada individuo debe buscar lo que le hace feliz en la vida y yo escogí mi opción así como Uds.

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