Vida de escritora

Afrontar la realidad: el día en que enfrenté a mi destino

Afrontar la realidad es duro, pero necesario

Ese momento en el que toca afrontar la realidad y reconocer que has estado mucho tiempo embelleciendo las cosas, es muy difícil. 

¿Acaso crees que no sería doloroso para Don Quijote tener que reconocer que su amada y bella Dulcinea no era como él creía? 

¿Y qué me dices de esa película, Amor ciego? El chico está hipnotizado y ve a las mujeres tan atractivas como son en su interior. Pero cuando la hipnosis desaparece, toca afrontar la realidad y decidir si es más importante el físico o la personalidad. 

afronta la realidad

 

Cuando descubrí Entre turrones, la frase que más me llamó la atención fue «Al destino te lo terminas encontrando por los caminos que precisamente escoges para librarte de él.«

En parte, creo que me recordó a una época en la que yo usaba velo sin que casi nadie lo supiera. Me lo quitaba cuando creía que alguien conocido podía verme, pero de alguna forma me encontré con mucha gente sin poder evitarlo. 

 

Rubén Berrueco nos hablaba en este artículo de varias novelas realistas y/o costumbristas, y casualmente hay más de lo mismo. En Tierra de campos, las cosas no son lo que parecen de puertas para afuera. En Tal como éramos, Silvia Tarragona nos muestra que enfrentarse a la verdad es necesario, aunque sea doloroso. 

Algo así debió sentir también la protagonista de Unos baklava por amor, cuando la realidad le demuestra que nada tenían que ver sus prejuicios. 

 

Afrontar la realidad, como seres humanos, sin ficción

No sólo en las novelas y en las películas hay que enfrentarse al destino y afrontar las cosas tal y como son. También sucede en la vida real. 

Ana González Duque estudió medicina porque escribir no era un trabajo, no era algo que diese para vivir. Tenía que buscar algo con futuro. Pero ese futuro no era el que quería, ni el que la hacía feliz. Por eso, en un momento de su vida le tocó enfrentarse a ese destino para hacer lo que de verdad le gustaba: dedicarse a la literatura. Y lo consiguió

David Orell se equivocó mucho hace unos años. Pero la experiencia le ha demostrado que puede conseguir lo que se proponga. Ahora, con la realidad de frente puede medir sus éxitos como escritor emprendedor. Porque afrontando la realidad conseguirá normalizar el género lgbt+ en la literatura

A Cris Mandarica le dijeron que no podría, pero ella sabe que puede con lo que se proponga, y lo conseguirá. 

María José Moreno, o Simplemente MJ, es alguien con quien me he sentido identificada en muchos aspectos. Podríamos decir que las dos hemos tenido acontecimientos similares en la infancia, que tenemos cosas en común, y que las dos hemos escrito un borrador de mierda. MJ es de esas personas que se esfuerza por conseguir lo que quiere, por mejorar, y por afrontar la realidad aprendiendo de los errores, superando sus miedos

 

Para cualquiera es duro encontrarse con críticas negativas, sin apoyo de las personas más cercanas, verse juzgado, sentirse incapaz. Pero a veces, esas barreras están sólo en nuestra mente. Porque si yo creo que puedo, sólo tengo que demostrarlo. Me enfrento a todo, y lucho por lo que creo. 

afrontar la realidad

Hace unos años, enfrenté mi destino

Ya hace años que decidí afrontar la realidad tal y como era. Me enfrenté a mi destino, a mi entorno, y a quien se puso por delante para ser feliz. A día de hoy volvería a hacerlo, y lo haré de nuevo porque tengo mucho que demostrar. Y aunque lo haga a través de un seudónimo, no será una manera de esconderme, sino de complementar lo que soy, como conté en esta entrevista

No puedo volver atrás, ni cambiar las cosas que hice, pero puedo mejorar de cara al futuro. Y recordar cada día lo que me hubiese gustado escuchar en el pasado. 

 

Carta a mi Yo del pasado

Querida Raquel: 

Siempre has sido una niña demasiado perfecta. Has colmado de alegrías a tu familia y te has comportado siempre como todos esperaban que lo hicieses. Has sido una buena estudiante, una hija responsable, una nieta cariñosa y entregada. No te has metido nunca en problemas, ni en peleas, ni tienes enemigos. Pero has olvidado algo importante, pensar en ti. 

Fuiste una adolescente demasiado adulta. Te olvidaste de ser niña cuando tocaba serlo. Buscaste responsabilidades que no le correspondían a una chica de tu edad. Quisiste crecer demasiado rápido. 
Te has entregado siempre a los demás sin esperar nada a cambio. Has hecho hasta lo imposible por complacer a tu familia, por dejar tu mejor imagen, por verlos orgullosos de ti. Pero, ¿estás orgullosa tú, estás contenta contigo misma?

No te importó dejar los estudios para dedicarte a trabajar por conseguir ese dinero que tanto necesitábais. Tampoco fue un problema para ti pasar años aparentando ser quien no eras. Te esforzaste por comportarte como todos querían que lo hicieras. Incluso ocultaste tus verdaderos deseos por miedo a defraudar a tu familia. ¿Y te sirvió de algo? 

Párate a pensar, Raquel, que ya eres mayor de edad y deberías tomar tus propias decisiones pensando sólo en ti, en lo que te apetece, en lo que te hace feliz. 

Largos días de trabajo que desembocan en noches de estudio. Semanas agotadoras rematadas por un fin de semana de ayuda y apoyo a los demás. Reuniones familiares con una falsa sonrisa que oculta la angustia de tener que fingir. Amistades ficticias que en realidad no te conocen. 

Miedo al rechazo, miedo a ser juzgada, miedo a las críticas, miedo a la decepción. Un miedo que sólo te sirvió para hacerte infeliz. Un miedo que no evitó las críticas, que no te libró de ser juzgada. Una decepción en ti misma mucho mayor que la que temías en los demás. 

¿Valió la pena tanto esfuerzo? ¿Te sirvió de algo complacer a los demás? ¿Compensa tu infelicidad? 

Saca valor, Raquel. Lucha por lo que crees, defiende tus intereses, haz lo que te haga feliz, deja de preocuparte por los demás y empieza a pensar en ti misma. 

Al final, después de todo, nadie va a darte lo que tanto has deseado. No tendrás sino lo que ganes con tu esfuerzo. 

Pierde tus miedos, porque enfrentarte al mundo será el primer paso para ser feliz. Y entonces, sólo cuando te hayas quitado esa coraza, empieza a construir tu vida. Tu verdadera vida, la que deseas, la que te hace feliz. Que no te importen las críticas, porque hagas lo que hagas siempre habrá alguien que no lo apruebe. No sientas las pérdidas, porque serán personas que no te merecen, porque no te respetan y no te aportan nada. Deja de preocuparte por complacer a los demás, pues la felicidad de quienes te quieren empieza cuando tú seas feliz. Y a quien le moleste esa felicidad, no es sino la envidia por ese valor que has demostrado y porque, paso a paso, estás consiguiendo lo que nunca nadie creyó que podrías. 

Ya has hecho suficiente por los demás, Raquel, ahora te toca pensar en ti.

Firmado, la persona que luchará por tus sueños sin miedo a ser feliz dentro de unos cuantos años.

 

Y tú, ¿afrontas la realidad? ¿Qué le dirías a tu yo del pasado? 
Déjame tu comentario. Y si te ha gustado comparte. 

4 thoughts on “Afrontar la realidad: el día en que enfrenté a mi destino”

  1. ¡Qué chulada de artículo! ¡Me encanta! Y no lo digo porque un señor que se llama igual que yo aparezca por ahí en medio, sino porque se nota que has trabajado mucho :P
    Y la carta a Raquel del pasado, mola mucho :)

    ¡Saludos!

  2. Gracias. Soy en muchos aspectos igual que esa niña que trata de complacer, que vivió haciendo lo que habia que, estudió o no estudió lo que habia que estudiar… y hoy se pregunta: Qué me gusta? Qué hago con esto o aquelo, Qué hago con lo que me queda de vida? Sigo intentando complacer y llenar los huecos que quedaron en el camino y cuando me miro en el espejo no me reconozco… no sé quién soy y aunque me esfuerce nunca todos están felices… y entonces pienso si solo puedo ser feliz a través de la felicidad de los demás. Admiro tu fortaleza y seguridad.

  3. Buenas! Aquí Jaír, de EfectiVida.
    Espectacular, sobre todo la carta.
    Está claro que a la realidad hay que combatirla y no dejarse llevar.
    Me encantó el concepto de afrontar la realidad sin recurrir a la ficción.
    Un saludo desde Canarias!

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